Bon Drià compleix aquest 2014 cent anys elaborant embotits amb les receptes dels seus fundadors i per festejar-ho s’ha organitzat dissabte que ve, 30 d’agost, una celebració dins del marc de les activitats de la Fira del Pataco d’Alforja. Aquesta activitat tindrà lloc a la plaça de les Monges a les 20.30h on s’oferirà un menú degustació per valor 7€ on participen les 5 empreses de “Productes d’Alforja (Bondria Embotits, Monserrat Rull, Alforja Agraria, Mas del Botó i Forn Mònica) i s’obsequierà amb una motxilla de regal als qui el comprin.

Com a part també d’un procés de remodelació que pretén entre altres coses incrementar la seva producció, aquest mateix any ha tingut lloc un profund procès de redisseny de la seva marca (A càrrec de l’empresa també d’Alforja Assumptes de Disseny) així com l’adequació del mateix a diferents suports com és el cas de la seva flota de vehicles de repartiment.

A continuació un artícle publicat al Diari de Tarragona amb motiu dels seus 100 anys

Este 2014 se cumplen cien años desde que la segunda generación de la familia Bonet puso en marcha su primera carnicería en Alforja para dar salida a los embutidos y carnes que elaboraban con su ganado de cerdos y ovejas. Una actividad que ya va por la cuarta generación y hoy emplea a unas 25 personas entre la fábrica Bon Drià, los seis establecimientos propios que gestionan bajo la marca Bonet i Fills y el cuidado de entre 200 y 250 corderos, según la época del año, que crían para su posterior matanza en una finca en el pequeño municipio del Baix Camp.

Los orígenes de esta saga de charcuteros se remontan, sin embargo, a unas tres décadas antes; a 1883 cuando Maria Aguiló empezó a vender en su bodega colmado de lo que es la avenida Catalunya de Alforja la leche de cabra, oveja y la carne de cordero de su segundo marido, un pastor de ovejas apodado Xenxo con el que se casó años después de enviudar. Ese primer establecimiento fue el punto de partida de este negocio familiar al que la segunda generación, con Maria Gené e Isidre Bonet, dio un primer impulso, que culminó después la tercera, con David Bonet al frente, que fue quien sentó las bases de lo que es hoy Bon Drià y su red de tiendas.

El primer salto cualitativo en la historia de este negocio familiar se produjo tras la guerra civil cuando Bonet decidió habilitar en los bajos de su casa familiar una carnicería con su propio obrador. Según cuenta Arend Bäder, fueron pioneros en la comarca y fueron los segundos de todo el Baix Camp en incorporar una cámara de frío para mantener en las mejores condiciones la carne y los embutidos que elaboraban. Fue el origen de la actual fábrica Bon Drià que debe su nombre a las iniciales de los apellidos de sus promotores, David Bonet y su socio Adrià Riqué, y que ocupa todo el edificio desde 1979.

Los productos de la empresa alcanzaron tal fama que el propietario de la cadena de supermercados Preko (que después se convertirían en Dia) les propuso instalarse y gestionar las carnicerías de sus tiendas en Tarragona. Llegaron a controlar diez supermercados, ubicados mayoritariamente en Reus. Hasta que decidieron montar su propia cadena de carnicerías entre 1987 y 1988. En la actua- lidad, son seis, gestionadas por Ingo Bäder y operativas todas en

Reus bajo la marca Bonet i Fills, a las que hay que añadir otras dos de la familia, la carnicería Alemany de Tarragona y la de los orígenes en Alforja que lleva Ro- salina Vilella, de la cuarta generación. Ésta tomó las riendas de la empresa en 2000. Los hermanos Arend e Ingo Bäder y Uwe Von Riegen se hicieron propietarios a partes iguales tanto de Bon Drià como de Bonet i Fills.

La familia mantiene su propio ganado aunque, a diferencia de otras épocas en que habían tenido cerdos, solo de corderos. Su carne solo se comercializa en sus establecimientos porque no obtienen suficiente para suministrar a terceros.

Además de establecimientos propios los 3.000 kilos de productos elaborados cada semana en la planta del Baix Camp se distribuyen en carnicerías tradicionales y establecimientos especializados de diversos mercados de nuestras comarcas y de toda Catalunya. La empresa también suministra al Club del Gourmet de El Corte Inglés en Barcelona y ha atendido pedidos en Francia, Alemania e Italia.

Sus productos estrella siguen siendo la longaniza fresca y la butifarra cocida, que representan el 80% de su producción aunque su catálogo está compuesto por una quincena de referencias, entre las que destacan el chorizo fresco, la chistorra, las patas de cerdo, el bacon o la sobrasada. Todos ellos tienen una característica en común: se trata de productos elaborados de forma completamente natural, sin aditivos ni conservantes, únicamente añaden sal y, en algunos casos, pimienta.

La empresa invirtió el año pasado 80.000 euros en acondicionar el secadero de embutidos y automatizar la sección de envasado. Su objetivo es aumentar sus ventas para este 2014 otro 10%, al igual que en 2013 cuando el negocio facturó 2,5 millones de euros entre la fábrica de embutidos y las carnicerías propias.

Entre las anécdotas de este negocio centenario se encuentra la visita a la fábrica años atrás del famoso cocinero Cándido López, fallecido en 1992 y conocido por haber popularizado los asados al estilo castellano, entre ellos el cochinillo, en su mesón junto al acueducto de Segovia. Según Uwe Von Riegen y Arend Bäder, Cándido acudió en persona a Alforja a conocer el obrador donde elaboraban las longanizas y butifarras de la casa, que habían llegado a servir en su establecimiento. Un cliente asiduo de la firma ha sido también la Fira de Sant Jaume que cada año organiza el Patronat de Turisme de Reus en colaboración con la asociación Amics del Cavall, que en sus orígenes en el siglo XIII era la cita anual a la que agricultores y ganaderos para adquirir nuevos utensilios agrícolas e incluso animales para las labores del campo y que hoy tiene un carácter más bien lúdico con actos como exhibiciones ecuestres, muestras de carruajes y carreras de portadores de sacos de avellanas. La empresa acostumbra a suministrar cada año la carne y embutidos que unas 1.200 personas degustan en uno de los actos más multitudinarios del certamen.